Los esguinces de tobillo, sus grados y su tratamiento

En los esguinces de tobillo, normalmente podemos observar tres grados del mismo, que son los siguientes:

Grado 1:
Existe poco hinchazón o ninguno, se trata del esguince más leve, no hay perdido de función, hay una distención del ligamento pero sin desgarro, hay muy poco dolor, más bien una pequeña molestia al caminar.

Grado 2:
Este tipo de esguinces a su vez tienen varios subgrados, como leves o un poco más graves, con bastante hinchazón y dolor articular, en este caso existe desgarro del ligamento, pero sin rotura total sino parcial, también pueden ir acompañados con fracturas en los diferentes huesos del pie como son el astrágalo, peroné distal, tibia, calcáneo, etc. Teniendo mucha dificultad para apoyar el pie en el suelo debido al dolor.

Grado 3:
Este tipo es el más grave, existe rotura toral del ligamento, existe mucho hinchazón, mucho dolor, imposibilidad de poner el pie en el suelo y muy posiblemente haya que hacer cirugía.
Los esguinces se pueden producir por inversión o lo que es lo mismo por rotación interna del pie, que se producen más del 90% de los casos o por eversión o rotación externa que se suele producir en el 10% restante, más o menos.

En los esguinces por inversión del pie lo que suele ocurrir entre otras cosas es que el astrágalo se suele rotar hacia la parte interna y si es por eversión pues hacia la parte externa, por lo que es muy importante, normalizar este segmento óseo para luego si el esguince es de primero o segundo grado, después de aplicar masaje con hielo o crioterapia se debería hacer un vendaje funcional, incluso apoyado con otro encima neuromuscular, pero eso si hay que cerciorarse primero que no existe fractura, para ello mejor la persona se dirige a urgencias y allí los médicos deben de hacer las correspondientes radiografías y valorar dicha lesión, eso sería lo más correcto.

También es muy importante que se sepa, que mientras se está convaleciente de un esguince bien con vendaje o con férula, habría que utilizar dos muletas y no una puesto que si se utiliza una sola podemos incurrir en un mal apoyo, provocando una dismetría en la pelvis y producirnos un problema lumbar, una ciática, etc.

Tenemos que tener en cuenta de visitar al ortopeda para que nos haga un estudio de la pisada, pues a veces hay ciertas dismetrías en los pies, o puede ser que haya un pie plano o cavo, en supinación o pronación y nos pueda producir desequilibrios que a su vez sea la causa de múltiples esguinces, por eso nuestra recomendación es visitar al osteópata, al menos una vez al mes para ir viendo las posibles lesiones a nivel general, comprobante la biomecánica articular y de ahí pues mirar y actuar de forma multidisciplinar y que las personas se vayan mejorando cada día más, que al fin y al cabo ese es el fin de las visitas a nuestras consultas.

Muchos saludos a todos los lectores.

José Cabrera Caballero

Titulado superior universitario en Osteopatía

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