Arreglarse la barriga para quitar el susto o disgusto y arreglar el buche para los niños que se caen mucho.

Bueno, pues continuando con nuestras costumbres canarias, aquí desde hace años, las personas cuando se asustan o se disgustan y como consecuencia se vuelven inapetentes o tienen dolor abdominal, entonces iban a ciertas señoras o señores que solían ser gente mayor, los cuales arreglan la madre desarretada (en las mujeres), o el pomo desarretado (en los hombres). Por supuesto, en osteopatía su nombre científico es “ Osteopatía visceral”, normalizar nervio parasimpático, diafragma, cuerdas cólicas, hernia hiatal para esofágica, etc.

Pues como les decía estas personas mayores encargadas de arreglar las barrigas de las personas que se aquejan de ello, antes, en su propia cama tendían a la persona y con un platito pequeño con un poco de aceite pues empezaban a sobar desde el centro del pecho ( apófisis xifoides), hasta el ombligo, como el que está haciendo un queso, despacito mientras rezaban, algunos decían que había siete bolitas fuera de su sitio y que poco a poco tenían que ponerlo dentro del ombligo, y cuando estuvieran todas dentro pues ya estaba, ya habian bajado la madre o el pomo, lo que pasa que este tipo de curación constaba de tres mañanas en ayunas, y la persona a partir de ese momento empezaba a comer bien, le cambiaba la cara, se ponía alegre, y con la autoestima alta.

En la isla de Tenerife se llama “arreglar el buche”, igualmente cuando el niño o la niña, se solían caer mucho, se volvían patosos o estaban inapetentes, u ojerosos, se les llevaban a estas personas que sabían hacerlo, entonces lo sentaban en la falda del curandero, este coge y le mide las piernas, basándose en la interlinea de detrás de la rodilla (en el hueco poplíteo), y la pierna que esté más alta (o la pierna más corta) , le da un ligero masaje en la zona de la ingle, y seguidamente le hace un pequeño jeito (manipulación) hacia arriba y así se curaban.

En fin son cositas muy interesantes que han solucionado muchas dolencias a muchas personas, incluso sin ningún afán de lucro, se hacía y se pedía la voluntad o se hacia de gratis.

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